EVALUAR Y CLASIFICAR LOS PROBLEMAS DE OÍDO

Un niño con un problema de oído puede tener una infección de oído.

Cuando un niño tiene una infección de oído, se acumula pus en el oído medio, causando dolor y, a menudo, fiebre.
Si no recibe tratamiento por la infección, el tímpano puede perforarse, apareciendo secreción purulenta.
Al disminuir la tensión causada por la colección de pus, el niño siente menos dolor. La fiebre y otros síntomas probablemente cesen. Puede ser que el niño no oiga bien porque el tímpano tiene una perforación. Por lo común, esa perforación cierra espontáneamente, a veces esto no sucede, la secreción persiste y se compromete la audición.

A veces la infección se extiende del oído al hueso mastoideo que se encuentra detrás de la oreja, causando mastoiditis. La infección también puede extenderse del oído al cerebro y causar meningitis.
Estas son enfermedades graves. Requieren atención urgente y es necesario referir a estos enfermos a un servicio de mayor complejidad para la atención por un especialista.

Las infecciones de oído muy rara vez  son causa de muerte. Pero ocasionan muchos días de enfermedad en los niños. Son la causa principal de sordera en los países en desarrollo, y esta pérdida de audición ocasiona problemas de aprendizaje en la escuela. El cuadro EVALUAR Y CLASIFICAR describe los problemas de oído debidos a infecciones del oído.

  EVALUAR LOS PROBLEMAS DE OÍDO

En un niño con problemas de oído se evalúan:

  • el dolor
  • la supuración y
  • la evolución de la supuración,
  • la tumefacción dolorosa al tacto, detrás de la oreja.

           ¿Tiene el niño un problema de oído?

SI LA RESPUESTA ES FIRMATIVA PREGUNTAR:

 ¿Tiene dolor de oído?

¿Le está supurando el  oído?

 ¿Desde cuando?

OBSERVAR, PALPAR:

    Palpar detrás de la oreja para ver si tiene tumefacción dolorosa.

    Observar si hay suspuración del oido

    Observar sí tiene el tímpano rojo

     (mediante otoscopía si cuenta con

     otoscopio y sabe usarlo)

En TODOS los casos de niños enfermos pregunte si hay problemas de oído.

PREGUNTAR: ¿Tiene el niño un problema de oído?

Si la madre responde que NO, anote su respuesta. No evalúe al niño por el problema de oído. Pase a la pregunta siguiente para ver si hay desnutrición

Si la madre responde que el niño SÍ tiene problemas de oído, continúe con la próxima pregunta:

PREGUNTAR: ¿Tiene el niño dolor de oído?

El dolor de oído puede indicar que el niño tiene una infección de oído. Si la madre no está segura de que el niño tiene dolor de oído, pregúntele si el niño ha estado irritable y si se ha estado restregando la oreja.

PREGUNTAR: ¿Supura el oído? En caso afirmativo, ¿cuánto hace?

La supuración del oído es también signo de infección.

Cuando pregunte sobre la supuración del oído, hágalo con palabras que la madre entienda.

Si el niño ha tenido supuración de oído, pregunte desde cuándo. Déle tiempo a la madre para que conteste la pregunta. Tal vez necesite recordar cuándo empezó a supurar.

Usted clasificará y tratará el problema de oído según el tiempo de evolución de la supuración.

         Un niño con una supuración de 2 semanas o más se trata como infección crónica del oído.

         Un niño con una supuración durante menos de 2 semanas se trata como INFECCION AGUDA DE OIDO.

OBSERVAR si el oído supura.

La supuración que sale del oído es signo de infección, incluso si el niño ya no siente dolor. Mire dentro del oído del niño para ver si supura y realice otoscopia si es posible

PALPAR para determinar si hay tumefacción dolorosa detrás de la oreja.

Palpe detrás de ambas orejas. Compárelas y decida si hay tumefacción dolorosa del hueso mastoideo. En los lactantes, la tumefacción puede estar arriba de la oreja.

Debe haber tumefacción y dolor para clasificar un caso como mastoiditis, que es una infección profunda del hueso mastoideo. No confunda esta inflamación del hueso con los ganglios linfáticos inflamados.


Clasificar los Problemas de Oído